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El Palo de Hockey Mk-II

(21 Aug 03)

Los científicos del calentamiento Michael Mann y Phililp Jones (GRL v.30, no.15 1820, 2003)han lanzado el “Palo de Hockey Mk-II”. Se recordará que la versión Palo de Hockey Mk-I fue publicada hace varios años y fue inmediatamente adoptado como política por el IPCC. En pocas palabras, la teoría del Palo de Hockey presentaba una “reconstrucción” de 1000 años de las temperaturas del Hemisferio Norte, y con ello negaba la existencia del Período Cálido Medieval y de la Pequeña Edad de Hielo como eventos hemisféricos o globales durante el previo milenio. Esta negación les permitió luego afirmar erróneamente que el Siglo 20 fue más caliente que cualquier otro siglo, y que “1998 fue el año más caliente del milenio”. Esto, a pesar de la gran cantidad de evidencia existente de literatura validad por “peer-review”, confirmando la existencia de esos dos eventos climáticos durante los últimos 1000 años.

El Palo de Hockey MK-II extiende ahora el período de tiempo hasta 1.800 años atrás, pero usando mucho de la misma técnica, esta vez tomando unos meros 22 sitios “proxys” selectos
(en su mayoría anillos de árboles) para representar al mundo entero, procesándolos estadísticamente, y luego injertando los resultados en la versión del CRU de la temperatura global durante los últimos 100 años (esa serie del CRU en sí misma está cuestionada debido al efecto de contaminación urbana de los registros de las estaciones meteorológicas).

¿Es creíble esta versión de la historia climática? Sólo por haber aparecido entre la literatura con peer-review no es suficiente razón para aceptarla. Los estudios que afirman la existencia del Período Cálido Medieval y de la Pequeña Edad de Hielo también tienen “peer-review” – y son mucho más numerosos. Entonces, ¿qué puede estar mal en el “PdH MK-II”? Básicamente,
todo lo que estaba errado en el “PdH MK-I” (ver “El Palo de Hockey – Un Nuevo bajón en la Ciencia Climática), en una palabra, niega una montaña de evidencias en contrario.

En el Palo de Hockey Mk-II surgen tres problemas centrales.

Primero: injertar una corriente de datos de un tipo de marcador (anillos de árboles y probetas de hielo) en una corriente de datos sin relación ninguna (registros de estaciones meteorológicas, en su mayoría urbanas) es simplemente
una mala praxis estadística. Es la proverbial comparación entre manzanas y naranjas, haciendo que el resultado no tenga ningún sentido.

Segundo: no hubo ningún intento en lidiar con el inmenso volumen de literatura con peer-review que atestiguan la existencia de dos grandes eventos climáticos que Mann & Jones niegan – el Período Cálido Medieval y la Pequeña Edad de Hielo. (Un pequeño ejemplo de esta literatura esta explicado a fondo aquí). Un reciente estudio publicado por Soon y Baliunas (Climate Research, 23, 89-110, 2003) también usa datos proxy y concluye que los dos eventos climáticos existieron. Pero la respuesta de Mann & Jones fue este comentario, como si se tratase de una declaración de hecho comprobado en lugar de lo que realmente es – simplemente una opinión de ellos:

“Un errado estudio reciente [de Soon y Baliunas] nos obliga a hacer énfasis en dos puntos...” etc., etc.

Una declaración iniciada y fraseada de esa manera es un torpe intento de prejuzgar el asunto y sólo puede ser vista como una declaración política, y no una científica. Tales tácticas políticas no pertenecen a la literatura científica y deberían de haber sido objetadas por los revisores. Opinión no es ciencia, especialmente en una materia tan controvertida como esta.

Finalmente, los anillos de árboles son un proxy insatisfactorio para la determinación de temperaturas regionales o globales. Los proxys sólo cubren la estación de crecimiento, no los inviernos. Sólo cubren la parte diurna del día y no las noches. Sólo cubren una fracción de áreas de tierra, sin cobertura alguna de los océanos
(alcanzando como mucho un 15% de la superficie del planeta). Los anillos mismos están condicionados por una variedad de factores ambientales, de los cuales la temperatura es sólo uno de ellos. Con tales limitaciones, es absurdo siquiera imaginar que algo tan grandioso como “temperatura media global” pudiese ser determinado a partir de ellos, sin mencionar “reconstruir” las temperaturas del pasado, como Mann & Jones han hecho una precisión afirmada por ellos de décimos de grado!

En cuanto a los 23 sitios proxys, eso es una muestra demasiado pequeña para llegar a ninguna conclusión, de manera particular porque fueron elegidos en contra de otros proxys que podrían haber contado una historia totalmente diferente. Si uno elige selectivamente a 23 estaciones meteorológicas entre miles de estaciones disponibles, podríamos probar que estamos tiendo de cabeza a una nueva Edad de Hielo, o a una ola de calor global – la selectividad y el intenso procesamiento estadístico permiten obtener cualquier resultado.


El último clavo para el ataúd del PdH Mk-II está contenido en sus propios gráficos. En la reconstrucción de las décadas recientes (se muestra a la izquierda) , los autores solapan el registro de las estaciones (línea roja) con el registro proxy reconstruido (línea azul). Y los dos concuerdan de manera muy pobre. El ploteo del CRU de las estaciones meteorológicas muestra variaciones de la temperatura mucho más amplias que el ploteo de los proxys. Si se asume que las estaciones son más precisas que los proxys, entonces la reconstrucción de 1800 años presentada por Mann & Jones es un enorme artificio de estadísticas y selectividad de datos. Como lo remarcó un comentarista:

“Parece que los autores están sólo promediando un montón de ruido.”





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